La profesión de cerrajero comprende dos especialidades:
a) El cerrajero de taller, que ejecuta en fabrica las piezas, de acuerdo con los planos que se le han facilitado, así como la construcción metálica, postigos, ventanas, etc., para el edificio, lo mismo que todas las piezas de herrería, tales como rejas , verjas, etc.
b) La cerrajería de ciudad, especializada en la colocación y reparación a domicilio de cerraduras, así como todas las piezas de hierro que componen el inmueble o bien su instalación interior, soportes de depósitos, etc.
Es evidente que el cerrajero de la ciudad, que debe reconstruir una pieza o bien hacer una nueva, debe necesariamente conocer el trabajo de taller. Como puede verse obligado a dar su opinión sobre cuestiones de amarradura, consolidación o cierre, le será indispensable poseer algunos conocimientos, o por lo menos algunas ideas sobre la resistencia de los materiales.
A pesar de que trabaja todos los materiales, el cerrajero es por excelencia el obrero del hierro, que lo encuentra comercialmente bajo las formas de barra corriente, redonda, cuadrada, plana, rectangular o perfilada y a veces en plancha corriente.